La fecha del 30 de junio quedará grabada en la memoria de estas dos entrenadoras… y en el bordado de su cinturón negro. El pasado domingo, la Ciudad Deportiva de Cáceres acogía los exámenes de tribunal para aspirantes que quisieran presentarse por libre a la prueba. Tras varios meses de preparación, entre exámenes de oposición y horarios de trabajo, las deportistas alcanzan su merecida recompensa.
EL EXAMEN
Cada DAN representa un nivel para un cinturón negro, que puede llegar hasta cinco antes de cambiar su color por el blanco-rojo. Entre el Tercero y el Cuarto, la permanencia obligatoria es de cuatro años, tiempo que Silvia Pulido ha cumplido a rajatabla sin querer conceder un minuto más antes de conseguir su objetivo; María Delgado, por el contrario, obtuvo su Tercer DAN en 2014, dando a entender que el nuevo examen se ha hecho bastante de rogar.
Un examen de cinturón negro consta de tres partes: una para Judo pie, otra para Judo suelo y un Kata. Las dos primeras tienen una aplicación teórica y práctica, por lo que su preparación requiere tiempo y conocimientos suficientes para poder superarla sin dificultad ante un tribunal. Este suele estar formado por tres Maestros Entrenadores-Nacionales con el mismo o superior DAN que los aspirantes.
PREDICAR CON EL EJEMPLO
Uno de los factores que invitaba a Delgado y Pulido a realizar su examen han sido sus alumnas y alumnos. Los más pequeños tienen que superar un total de diez cinturones antes de optar a presentarse al examen de cinturón negro, quizás, el más importante de toda su carrera deportiva. Por supuesto, se trata de ir superando niveles de conocimientos teóricos y prácticos, añadiendo complejidad conforme se hacen más mayores y el grado cambia de color.
Siempre es importante hacer ver que un entrenador/ra también está sometido a un aprendizaje continuo que va perfeccionando con el paso del tiempo. Las inquietudes intelectuales pasan por motivar a los jóvenes a querer progresar y alcanzar un punto superior de conocimiento, disciplina y su consecuente aplicación práctica. El Club Deportivo Rônin Judo Badajoz, del cual ambas son entrenadoras, busca asentar esos pasos no a través de recompensas por asistir a campamentos o competiciones, sino como el objetivo neto del curso en sí, mediante una planificación organizada y un sistema original y exclusivo de competencias, sin regalar nada, de manera que el mérito es fruto del esfuerzo, constancia, interés y actitud de los deportistas.

