Una pregunta que cualquier madre o padre se plantea al inicio del curso escolar es: ¿qué actividad extraescolar quiero para mi hijo/a?
La baraja de opciones suele estar clara: un refuerzo de idiomas (inglés), un deporte (fútbol, baloncesto, natación, Judo, patinaje) , y una actividad cultural (pintura, teatro, música). Este abanico de posibilidades puede costar un pequeño dolor de cabeza.
Entonces, ¿cómo resolvemos el dilema?
ELEGIR UN COMPLEMENTO FORMATIVO
Una actividad extraescolar es un recurso añadido, extra, que abre otra vía de aprendizaje además del colegio que sirve para complementar esta primera formación. Desarrolla nuevas estrategias para potenciar el ingenio y lo hace de un modo lúdico y divertido.
A partir de este punto, necesitamos encontrar una actividad que reúna todos estos parámetros: por un lado, que sirva como complemento educativo y, por otro, que fomente el desarrollo de ciertas habilidades de un modo recreativo. Pero a esta ecuación le vamos a añadir un punto más: la posibilidad de descubrir un talento.
JUDO INFANTIL COMO REFUERZO EDUCATIVO
Si hay una característica que destaca cuando escuchamos hablar de Judo es Disciplina. Esta palabra define una de las cualidades propias de este deporte. Como comentamos anteriormente, una actividad extraescolar debe complementar el aprendizaje en la escuela. Los valores sociales que este deporte inculca en los deportistas es buena prueba de que se trata de una actividad 360o: una actividad completa.



El Judo enseña a respetar a los compañeros y compañeras, al entrenador o entrenadora, y a la sala de entrenamiento. Antes de iniciar o al terminar una clase, o al comenzar o finalizar un ejercicio, siempre hay que realizar el saludo mediante el cual ambos deportistas o contrincantes muestran su respeto mutuo.
Otros valores son el honor, el coraje, la sinceridad, la humildad, el autocontrol y la amistad. Cada uno de los aspectos educativos de este deporte tiene como misión extrapolar estos valores, ya sea dentro o fuera del tatami. Con esta base, los deportistas moldean su comportamiento, controlan la agresividad y potencian la autoestima.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) dejaría claro su criterio. Señala al Judo, entre otros deportes, como una actividad propicia para el desarrollo de la percepción espacial y el razocinio lógico formal en niños a partir de los cinco años de edad. Nuestro Club de Judo despliega una metodología basada en el juego, de manera que los deportistas más jóvenes aprenden divirtiéndose; a medida que crecen, estos mecanismos darán pistas que se transfieran a un aprendizaje técnico y táctico más complejo.
Este deporte cubre, por tanto, nuestras dos expectativas esenciales respecto a los requisitos que deben guardar las actividades extraescolares: complemento formativo y potenciar el ingenio de un modo recreativo.
DESCUBRIR UN TALENTO
Los niños sienten cierta inquietud y curiosidad cuando escuchan hablar de Judo. En una clase compuesta normalmente por un grupo heterogéneo, los más mayores sirven de guía para los recién llegados. Este rol de responsabilidad va relevándose con el paso del tiempo a medida que aumentan de nivel. De esta forma, los pequeños y recién llegados se adaptan rápidamente a la dinámica de las clases gracias a la funcionalidad del equipo.
El objetivo de este deporte, Judo, consiste en valerse de agarres de manga o solapa para llevar al compañero al suelo mediante técnicas seguras. Una vez en el suelo, se continúa hasta conseguir la inmovilización del compañero o compañera.


Sin golpes de puño o patadas, el deportista debe conseguir desarrollar una estrategia táctica para la efectiva realización de la técnica en una situación de combate controlada. La programación de esta mecánica variará de forma progresiva, alimentando su experiencia y grado de conocimiento. Sirviéndose del juego como hilo conductor, los jóvenes judokas perciben el Judo como algo divertido.

