El Judo es, por definición, un deporte muy completo tanto a nivel físico como psicológico. Los niños que comienzan a practicar Judo infantil desarrollan no solo una serie de habilidades motrices, sino un hábito de comportamiento muy marcado.
Si bien todos entendemos que las Artes Marciales son sinónimo de Disciplina, el Judo acoge este concepto bajo el ala de los valores sociales que transmite. Es por eso que se convierte en una herramienta muy potente dentro de una etapa del desarrollo juvenil llena de cambios: la adolescencia.
1.UN DEPORTE DE VALORES: EL RESPETO
Los cambios en el comportamiento de los niños cuando alcanzan la edad de 10 a 13 años se hacen más que palpables en sus diferentes reacciones. Estas pueden deberse a un factor más emocional que racional, lo que les empuja a tomar decisiones no siempre acertadas.
Cuando trabajas con pequeños judokas, la primera norma que se les transmite es el respeto: hacia la maestra/o (sensei), hacia la sala (tatami) y hacia los compañeros. Todos los actos de inicio o finalización de un ejercicio o trabajo traen aparejado el saludo,que no es más que la externalización de este valor. Los niños crecen en un ambiente cargado de deportividad y aprenden a gestionar sus emociones: al ganar y perder un juego o un combate, durante la ejecución válida o fallida de una técnica…
Este elemento es, además, un hilo conductor en todas las sesiones de entrenamiento del que se extraen el resto de valores: honor, sinceridad, honestidad, autocontrol, amistad, coraje…
La capacidad de este deporte para moldear el comportamiento de los adolescentes radica, sobre todo, en establecer unos límites y reafirmarlos dejando espacio para la empatía. Saber escuchar a los deportistas abre una puerta hacia la confianza mutua. En muchos casos, esto bien valorado por madres y padres.
2.UN AMBIENTE SEGURO: ZONA DE CONFIANZA
Como hemos dicho anteriormente, los adolescentes se encuentran en una etapa de continuos cambios en todos los niveles: físicos y emocionales. De pronto, se enfrentan a una serie de cuestiones a las que antes no daban tanta importancia: su aspecto, sus relaciones con los demás, su percepción de sí mismos, su identidad, su personalidad…
Lo interesante es convertir el tatami en ese punto de desconexión, donde todos puedan sentirse aceptados y donde cada cual encuentre su propio espacio. La clave está en mostrarse abierto a escuchar lo que tengan que decir.
Los jóvenes sienten la libertad de poder contar sus problemas a los entrenadores o, incluso, compartirlos delante de toda la clase. Esto es algo que se logra trabajando desde que son pequeños a través de la comunicación, validando lo que expresan, valorando sus puntos de vista, mostrando interés, mediante mensajes positivos, con humor, e incluso parafraseando sus propios consejos hacia los demás.
3.HACER EQUIPO: MOTIVACIÓN VS FRUSTRACIÓN
En la mente de un adolescente se compaginan dos efectos: la motivación y la frustración. Los jóvenes tienden a pensar que pueden conseguir cualquier cosa porque son suficientemente mayores para decidir y actuar en consecuencia, sin fijarse en aquello que les limita. Al mismo tiempo, cualquier resultado debe ser inmediato: no dan tregua a los tiempos, son impacientes.
En este punto, cuanto más motivado se encuentre un adolescente por conseguir su objetivo, más se esforzará en lograrlo. La tendencia a superarse a sí mismo es una oportunidad para el aprendizaje. El Judo entra en juego, ya que se trata de una actividad llena de opciones igualmente atractivas que sirvan de gancho para cualquier perfil. Hay quien se interesa solo en la parte técnica, quien solo quiere competir, quien quiere formarse como cinturón negro o a quien le llama la opción del arbitraje.
Sin embargo, cuando los jóvenes creen haber aportado el esfuerzo suficiente en una tarea que no da los resultados esperados, aparece la frustración. En un deporte individual como es el Judo, donde cualquier acción depende de las decisiones de uno mismo, sobrellevar esta montaña rusa de emociones es complicado.
Este club de Judo, el Rônin Judo Badajoz, en cambio, potencia la fuerza del equipo. “Tu trabajo individual es importante, pero no conseguirías esas mejoras de habilidad, técnica, equilibrio o fuerza sin la ayuda de tus compañeros”. Esta es la idea que el club transmite, de manera que los resultados sean fruto de la solidaridad y el compañerismo del conjunto. “La alegría de uno, es la euforia de todos”.
LA FILOSOFÍA DEL CLUB
En Rônin Judo Badajoz tienen claro el trabajo a través de estas dinámicas. Una evolución emocional sana en los jóvenes deportistas potenciará su desarrollo en otras áreas enfocadas al deporte. El ejemplo más claro se ve en los competidores: no se trata tanto en entrenar técnica y táctica, sino priorizar la charla. «Conocer sus miedos, sus dudas, sus inquietudes… nos ayuda preparar las competiciones a otro nivel».
Con una autoestima minorada, los adolescentes tienden a no creer en sus propias capacidades. Es importante hacerles creer en sí mismos incidiendo en la práctica y a través de mensajes positivos, validando las cualidades de todos sin establecer diferencias. El nuestro es un deporte en el que cualquier niño, niña o adolescente puede y debe encontrar su espacio, sin importar si quiere competir o no.

